Mono y Mono
Mono y Mono son una pareja del mismo signo en el horóscopo chino. La puntuación orientativa de compatibilidad es del 70 %. A continuación, de qué se compone según las reglas tradicionales y qué significa en la práctica.
Grado de compatibilidad
En la tradición china, los signos iguales no se consideran ni la mejor ni la peor combinación: el entendimiento será total, pero no habrá complementariedad alguna. Todo lo que el signo tiene de marcado se duplica en una pareja así.
Ambos aportan a la pareja lo mismo: inventiva, humor y la capacidad de resolver lo irresoluble.
Una salvedad importante: en este horóscopo el año chino no empieza el 1 de enero, sino el día de Lichun, el 3, el 4 o el 5 de febrero. Si nació en enero o a principios de febrero, compruebe su signo con la calculadora; de lo contrario, estará leyendo la página de otro signo.
En el amor
El Mono se entusiasma con facilidad y se aburre en cuanto todo se vuelve previsible, y su pareja se comporta exactamente igual.
Ambos necesitan lo mismo: interés y margen de maniobra. Entenderse les resultará fácil; ceder, difícil.
En el matrimonio y la vida cotidiana
El Mono no lleva la casa, la optimiza: se ingeniará la forma de no hacer las cosas. Su pareja funciona igual, así que habrá que repartir los papeles domésticos de forma consciente: por sí solos no se repartirán.
En el trabajo esta pareja funciona especialmente bien: la tradición considera buenos socios a los signos de un mismo triángulo, y en la práctica eso significa que coinciden en el ritmo.
Puntos débiles de la pareja
En un conflicto, el Mono recurre a artimañas donde sería más sencillo llegar a un acuerdo honesto, y a cambio recibe exactamente el mismo comportamiento.
El principal riesgo es un punto ciego común: los dos dejan de ver lo mismo.
Consejos para la pareja
- A ambos les conviene, al menos una vez, elegir el camino directo en lugar del ingenioso.
- Y recordar que en una pareja así la cualidad que falta no puede sacarse de ningún lado: tendrán que desarrollarla los dos.
- Para ambos: no confundir la calma con la indiferencia; a esta pareja le conviene inventarse proyectos comunes.