Buey y Conejo
Buey y Conejo: una combinación funcional en el horóscopo chino; los elementos fijos de los signos son la tierra y la madera. La puntuación orientativa de compatibilidad es del 74 %. A continuación verá de qué se compone según las reglas tradicionales y qué significa en la práctica.
Grado de compatibilidad
Los signos están separados por dos o tres posiciones: no comparten triángulo ni están en oposición. La tradición considera tranquilas a estas parejas: sin una atracción fuerte y sin un conflicto de base.
Lo que cada uno aporta a la pareja: el Buey, fiabilidad, resistencia y una palabra que se cumple; el Conejo, dulzura, buen gusto y habilidad para esquivar un conflicto sin pérdidas.
Una salvedad importante: en este horóscopo el año chino no empieza el 1 de enero, sino el día de Lichun, el 3, el 4 o el 5 de febrero. Si nació en enero o a principios de febrero, compruebe su signo con la calculadora; de lo contrario, estará leyendo la página de otro signo.
En el amor
El Buey corteja con seriedad y no soporta los juegos ni las pruebas. El Conejo se acerca con cautela y es muy sensible a la brusquedad.
El Buey espera calma, respeto y ausencia de cambios bruscos; el Conejo, un hogar acogedor, un tono sereno y ausencia de presión.
En el matrimonio y la vida cotidiana
El Buey carga con la vida doméstica en silencio y durante años, sin considerarlo una hazaña. El Conejo crea un hogar al que da gusto volver.
En la amistad y en el trabajo, una pareja así suele ser más tranquila que en el matrimonio: los límites profesionales los marca la tarea, mientras que los domésticos hay que hablarlos.
Puntos débiles de la pareja
En un conflicto, el Buey se obstina y no cambia de decisión aunque comprenda que se equivocó. El Conejo evita las discusiones y retrocede en lugar de replicar.
El principal riesgo es una indiferencia serena: una pareja así se sostiene en acuerdos, no en la atracción.
Consejos para la pareja
- Al Buey le conviene reconocer en voz alta que ha cambiado de opinión: no es una derrota.
- Al Conejo le conviene decir alguna vez algo desagradable de forma directa, sin suavizarlo hasta hacerlo irreconocible.
- Para ambos: no confundir la calma con la indiferencia; a esta pareja le conviene inventarse proyectos comunes.